De qué se trata?

 

Para descubrir lo que somos realmente, se debe reflexionar muy a fondo, ir hacia nuestro interior más profundo, recién allí se ve cuan difícil es el descubrimiento de la individualidad. Teniendo en cuenta que la misma es la asimilación del inconsciente y ello ha de traer aparejado ciertos conflictos por el hecho de tener que encontrarse con lo que UNO ES .

Es ante este reconocimiento cuando pueden llegar a surgir interrogantes, miedos, negación a la asimilación de nuestras partes oscuras, o bien comenzar a buscar al culpable afuera, huyendo de esa manera de encontrar el problema en nosotros mismos. Con lo cual podemos llegar así, a acumular en nuestro inconsciente una energía que no dejamos salir porque la escondemos, sin tener presente que en algún momento, tarde o temprano la misma explotará, con miedos, dolores internos (del alma) y luego hasta externos (físicos) de diferentes tipos.

 

Es en este punto cuando no debemos dudar en pedir “ayuda” y es en este acompañamiento cuando poco a poco y paso a paso se irá descubriendo y así resolviendo aquello que aqueja a nuestra alma.

Es muy importante comenzar a reconocernos a nosotros mismos, saber quiénes somos, de dónde venimos, para qué estamos aquí y ahora, y así vivir cada día como el último y a su vez trabajar con nosotros mismos como si quedaran cien años más.

Este camino nos enseña que toda experiencia vivida, aunque la consideremos injusta, o de sufrimiento, tiene su razón de ser, nos deja algo para aprender y que la pregunta correcta que deberemos hacer es ¿para qué? y no ¿por qué?

 

Comprendiendo lo Transpersonal...

 

A finales del siglo XX y ahora inicios del XXI, las llamadas terapias alternativas comenzaron a ocupar un lugar importante entre los que habitamos este planeta. Poco a poco, paso a paso, los más escépticos y hasta los más férreos defensores de todo lo científico, empezaron a interiorizarse en estos múltiples caminos “alternativos”. En muchos de estos casos, se trata de volver a los ancestros, a lo tradicional, a la sabiduría indígena, a lo netamente natural, a todo aquello que “antes”, y por mucho tiempo olvidado, fue la tradición de una sapiencia transmitida de boca en boca, de generación en generación, como el conocimiento y uso de plantas medicinales, el saber enfrentar las dolencias, volver a la fe, a las creencias y hasta aprender a no temerle a la muerte, sino a tomarla como un paso hacia el Creador, (sea cual fuere su nombre, de acuerdo a cada creencia), pero fundamentalmente se comienza a tener muy en cuenta, dándole verdadera importancia a la parte espiritual de cada ser humano.

Pues bien, dentro de este contexto, “transpersonal” tiene que ver con el llegar a las heridas que sufre justamente el espíritu,

 

nuestra alma, jamás dejando de lado lo científico, ni lo médico, pero teniendo en cuenta que “el alma” es etérea, no se toca, no se ve, sí se siente y es en ese sentir donde el consultor transpersonal puede ayudar, sin que sea una invasión, sino un acompañamiento, es un caminar de a dos para entender, aceptar, ver con mayor claridad y así cerrar los dolores del espíritu. Es tomarnos de la mano de quien nos la extiende, y así aprender a levantarnos de un letargo de cansancio, sin dolor, de un no querernos o no aceptarnos, para poder vernos sin temores, saber perdonarnos, comprender que somos falibles, pero también y sobre todo queribles. Porque si aprendemos a conocernos, nos resultará más sencillo nuestro tránsito por la vida.

Transpersonal, como lo interpretó Stanislav Grof es “la expansión de la conciencia más allá de los límites del tiempo y del espacio”.

 

 

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